[avatar user=»abelflores» size=»thumbnail» align=»right»]Pbro. Abel Flores – Superintendente General 2018. [/avatar]

E l reto más grande que tiene la iglesia es permanecer firme en lo que ha creído. En la medida en que el plan profético de Dios se cumple, los creyentes deben guardar la fe y mantenerse en el camino de la verdad.

El peligro de la apostasía aumenta y el desafío de perseverar en la sana doctrina es mayor. El vocablo griego que se traduce como apostasía también puede significar deserción, rebelión, abandono, retirada o separación de aquello en lo que se había creído antes.

Apostatar significa cortar la relación salvadora con Cristo o apartarse de la verdadera fe; alejarse de la doctrina que profesamos, abandonar el camino de la salvación o rechazar las enseñanzas de Jesucristo. Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios (1 Timoteo 4:1).

Advertencias contra la apostasía

El apóstol Pablo mostró un cuidado constante para los creyentes y los exhortó para que nadie se apartara del camino de la fe. Los motivó mediante sus epístolas para afianzarlos en la verdad y puntualmente les hizo ver la necesidad de mantenerse en la sana doctrina. Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano (1 Corintios 15:1, 2).

El apóstol fue muy enfático para enseñarles que debían retener la palabra que habían creído, que deberían guardar la doctrina en la que habían sido enseñados. Ante los peligros constantes de espíritus engañadores y falsas doctrinas, el siervo de Dios les volvía a decir en cada oportunidad que por nada abandonaran su relación con Cristo. No sólo a los creyentes de Corinto sino también a los de Colosas les advierte para que estuvieran listos y permanecieran en la fe. Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro (Colosenses 1:23).

Por otra parte, resulta reconfortante e inspirador leer las cartas de Pablo a su hijo en la fe llamado Timoteo, en las que le comparte su experiencia como un veterano soldado de la cruz de Cristo y lo aconseja para que persista en la doctrina bíblica en la que ha sido enseñado. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren (1 Timoteo 4:16).

La persistencia en la sana doctrina da como resultado la garantía de la vida eterna y la edificación de la fe en otros creyentes. También Timoteo es advertido en la misma carta para que cuide de no ser llevado por el amor al dinero porque puede ser el camino para caer en una vida equivocada. Esta clase de avaricia sigue siendo el camino más corto para apartarse del único y sabio Dios. Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores (1 Timoteo 6:10).

Causas que conducen a la apostasía

El peligro de la apostasía es latente y lamentablemente muchos se desvían de la fe. Son diferentes las causas o razones que hacen que hombres y mujeres que se pronunciaban creyentes, se aparten de la verdad, rompan con la relación con Cristo y abandonen la senda de la vida eterna. Algunas causas son:

  • Falsos profetas y maestros
    Tal como lo advirtió nuestro eterno Salvador, muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos (Mateo 24:11). Muchos de los falsos predicadores, empleando los medios masivos de comunicación y las redes sociales, engañan y desvían de la verdad a tantos creyentes. Apelan a los sentimientos y con un lenguaje atractivo seducen para conducir al error. En su mayoría son carismáticos y hábiles para torcer la Palabra, otros con gran astucia presentan una doctrina atractiva prometiendo un evangelio de triunfos, victorias y prosperidad, pero no enseñan las pruebas y aflicciones como parte de una vida normal en Cristo. Tampoco hablan de santidad y obediencia, únicamente se enfocan en bendiciones y más bendiciones. Predican para agradar al oído de sus receptores, pero no les enseñan la verdad, el precio de la santidad y la obediencia a las normas divinas.
  • Tentaciones y pruebas
    Muchos creyentes se apartan del evangelio porque no soportan las pruebas y dificultades que todos debemos enfrentar y vencer con la ayuda del Espíritu Santo. Hay quienes se apartan de la fe porque no han madurado lo suficiente, no han echado raíces profundas para afirmarse y cuando llega la prueba o tentación caen. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan (Lucas 8:13)
  • Mundanalidad
    El mundo es atractivo y seductor. Ofrece diferentes clases de placer y diversiones. Poco a poco va filtrándose en el corazón; en la medida en que el creyente pierde la sabiduría y la guía del Espíritu Santo se va deslizando hasta meterse en el mundo. Olvida que quien juega con el pecado queda atrapado por él. Primero el pecado atrapa, después esclaviza y finalmente mata. …y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas (2 Timoteo 4:4). Es hora de afirmar la fe, pelear la batalla y retener la sana doctrina.
fuente: aviva 19 edición Abril 2016
Que te causó este contenido?
Like
Love
Haha
Wow
Sad
Angry
You have reacted on"EL PELIGRO DE LA APOSTASÍA Pbro Abel Flores Ace..." A few seconds ago
>