VERSÍCULO CLAVE: Gálatas 6:9 <<No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos».

A menudo se le dice a los cristianos que se enfoquen en sus propias deficiencias, y no en los pecados de otros. Sin embargo, como Pablo enseñó a los gálatas, además de arrepentirse de sus propios pecados, los creyentes deben estar preparados para colaborar en la restauración de los creyentes que han caído en pecado. La ayuda que nos ofrecemos es más que un trámite; es una prioridad que llevemos los unos las cargas de los otros a través del estímulo mutuo y la exhortación.

Los cristianos también se muestran amor en obras prácticas de servicio, y alcanzan de la misma manera al mundo que no conoce a Cristo. El deseo de servir a los demás no deriva de seguir el legalismo (como los Judaizantes), sino de la experiencia de ser una nueva creación en Cristo.

Pablo comúnmente tenía amanuenses a quienes dictaba sus cartas. En Romanos 16:22, el amanuense se identificó como <<Yo, Tercio, quien escribí la epístola». Sin embargo, Pablo acostumbraba agregar una palabra de aliento o dirección de su propio puño y letra. En Gálatas 6:11, encontramos un claro ejemplo de esto. También notamos que este versículo podría proporcionar evidencia adicional de que el aguijón en la carne de Pablo tuviera que ver con un problema en su vista.

1. ACERCA DE LLEVAR LAS CARGAS DE OTROS

A. Restaurar al pecador Gálatas 6:1-6

¿Cuál es la responsabilidad de un cristiano cuando otro creyente peca? Gálatas 6:1, 2 presenta una instrucción práctica valiosa. La intención de estos versículos es exhortar a los creyentes a no criticar constantemente la vida de sus hermanos y hermanas en el Señor. Más bien, cuando un compañero cristiano <<fuere sorprendido en alguna falta», se deben tomar medidas para restaurar a esa persona (v. 1). Note el énfasis en la mansedumbre, así como el reconocimiento de que los cristianos son ciertamente vulnerables a la tentación (véase 1 Corintios 10:12).

Si bien todos los cristianos han sido justificados ante Dios y son uno en Cristo (véase Gálatas 3:26‐28), los creyentes se encuentran en diversos niveles de fortaleza espiritual (y vulnerabilidad espiritual). Pablo invitó a aquellos que eran <<espirituales» a ayudar en la restauración de otros. Esto puede referirse a la madurez y experiencia espirituales, así como a una disposición de acercarse a otros en su nivel de necesidad espiritual. Ellos debían ayudar amorosamente a los creyentes que se habían caído en pecado.

Aunque los creyentes maduros deben ser lo suficientemente fuertes para enfrentar tales situaciones, no deben imponer su voluntad en los demás. Más bien, deben guiar con amor al ofensor al arrepentimiento y al cambio de conducta. Además,

es importante que se mantengan vigilantes respecto a su propia vida. Los cristianos maduros necesitan cuidarse de la tentación.

Los cristianos deben ayudarse unos a otros a sobrellevar las cargas y debilidades. Al hacerlo, se muestran el amor de Cristo y obedecen sus mandamientos (v. 2). El ordenó a su pueblo que se amaran unos a otros, dando así evidencia de su identidad como pueblo de Dios (véase Juan 13:34, 35). Con Cristo como modelo de amor y santidad, los creyentes llevan los unos las cargas de los otros mientras buscan vivir una vida coherente y piadosa.

B. Mirarse en el espejo Gálatas 6:3-6

Ningún cristiano es inmune a la tentación ni está exento de la necesidad de corrección. Pablo advirtió: <<el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña» (v. 3). La idea del engaño, aquí, habla de una percepción ilusoria de uno mismo. Tal mentalidad es arrogante, lo que dificulta tener compasión y amor hacia los demás, y mucho menos mostrar la bondad que describe el versículo 1. Pablo ordenó a los cristianos gálatas que se examinarán espiritualmente (Gálatas 6:4). En vez de compararse con otros, debían poner a prueba sus propias acciones. Esto implicaba evaluarse introspectivamente y con sinceridad conforme a los mandatos de Dios.

Cada persona responderá a Dios individualmente. El versículo 5 trata la responsabilidad de una persona ante Dios; esa es la <<carga» que él o ella lleva. Esto sucede a la luz del autoexamen en el versículo 4. Llegará el día en que los cristianos se presentarán ante el Señor. En ese momento, no serán responsables de las acciones de otros, sino sólo de las suyas (véase Roma‐ nos 14:10‐12; Efesios 2:8‐10). Por lo tanto, los creyentes deben vigilar con atención su propia vida espiritual, ayudar a otros creyentes que han caído en pecado y recordar que cada persona es responsable ante Dios.

Pablo también exhortó a los cristianos gálatas a apoyar a aquellos que ministran la palabra de Dios entre ellos (Gálatas 6:6). Esto puede referirse al apoyo material, así como a la participación en los frutos del ministerio. Es decir, debían ayudar en el crecimiento espiritual de aquellos que respondían a la instrucción de los líderes espirituales.

Cuando el pecado es revelado, los cristianos deben estar listos para restaurar a quien se ha extraviado. En vez de jactarse de superioridad, quien restaura debe mostrar genti‐ leza yla humildad en sus actitudes y acciones. El autoexamen es de crítica importancia:¿Está usted madurando en su vida espiritual? Todos los cristianos somos responsables ante Dios de nuestra manera de vivir.

2. PERSEVERAR EN HACER EL BIEN

A. Sembrar y cosechar Gálatas 6:7‐8

Creer que uno no caerá en el pecado es una manera común en que las personas se engañan a si mismas. También es engañoso creer que el pecado no tiene consecuencias. Pero Dios ve el pecado y lo juzga. Pablo escribió que no creer en el juicio deDios es una burla deDios mismo (Gálatas 6:7).

Pablo usó un principio de la naturaleza para explicar las consecuencias de las acciones de uno. Cuando se siembra la semilla, esta crece, madura y se multiplica hasta lograr una cosecha. Este principio de las personas. Note Proverbios 22:8: <<El que sembrare iniquidad, iniquidad segará». Y así, Pablo abordó los resultados del conflicto entre la carne y el Espíritu (Gálatas 6:8; véase 5:16‐18). Aquellos que siembran para complacer sus deseos pecaminosos experimentarán una cosecha de destrucción. Por el contrario, aquellos que mediante su siembra y cosecha muestran una vida en sincronía con el Espíritu Santo experimentarán una cosecha positiva ahora y también disfrutarán de la vida eterna. Su siembra es una demostración externa de su compromiso con Cristo.

B. Hacer el bien a todos Gálatas 6:9‐10

El cristiano tal vez luchará con el cansancio si ha estado esperando durante algún tiempo que Dios dé un giro a su vida. Pablo continuó su ilustración agrícola para animar a los gálatas a seguir adelante en su andar espiritual. Dios ciertamente producirá una cosecha espiritual. Gálatas 4:4 afirma que <<cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo» a morir para la justificación de los creyentes. Así también, Dios enviará <<a su tiempo» (Gálatas 6:9) una recompensa a sus hijos por su fe y sus acciones. Mientras esperan, los creyentes no deben rendirse. La Biblia registra muchos ejemplos de personas que sirvieron a Dios por largos períodos de tiempo en circunstancias difíciles, sólo para ser recompensados años más tarde. José, que fue encarcelado y luego elevado al liderazgo, es sólo un ejemplo (Génesis 39 a 41).

Debido a la cosecha prometida, Pablo instó a los creyentes a hacer el bien según tuvieran oportunidades (Gálatas 6:10). Se enfocó específicamente en el servicio y en dar para los creyentes. Desde el principio, la intención de la Iglesia fue operar como un cuerpo, trabajando todos juntos para ayudarse y apoyarse unos a otros (por ejemplo, Hechos 2:42‐47). Además, si descuidarnos a los hermanos y hermanas en el Señor, seguramente los que no creen en Cristo también serán ignorados. Gálatas 6:9, 10, sin embargo, se refiere enteramente a los cristianos gálatas demostrando preocupación unos por otros. Jesús le dijo a sus seguidores que se dieran a conocer por el amor que tuvieran los unos con los otros (Juan 13:34, 35); este amor sirve como un poderoso testimonio para quienes están espiritualmente perdidos.

3. GLORIA EN LA CRUZ

A. Maestros hipócritas y falsos Gálatas 6 : 11 – 13

Hasta este punto, Pablo probablemente estaba dictando a un escriba su carta a los gálatas, como era su práctica habitual. Parece que, comenzando con Gálatas 6:11, comenzó a escribir de su propia mano. Algunos eruditos creen que las <<grandes letras» con que escribía se debían a sus problemas de vista, posiblemente como resultado de alguna enfermedad ocular. Otros creen que su uso de letras grandes era simplemente para enfatizar.

Casi al final de su carta, Pablo revela la motivación de los falsos maestros que habían estado inquietando a la iglesia en Galacia, lo que resultó en su regresión al legalismo, cuyo enfoque era la obediencia a la ley de Moisés. Esta insistencia en que los conversos gentiles se circuncidaran no era por el bienestar espiritual de ellos. Más bien, los judaizantes intentaban mantener su buena reputación ante otros judíos (Gálatas 6:12). Querían evitar la persecución que resultaría de predicar la salvación sólo a través de la muerte y resurrección de Cristo (con omisión de las obras de la ley). La hipocresía de los judaizantes era clara: aunque estaban circuncidados e instaban a los demás a circuncidarse, no se aplicaban ellos mismos a guardar la enseñanza de la Ley en su totalidad (v. 13). Sin embargo, querían informar a sus compañeros judíos que habían logrado convencer a los cristianos gentiles de guardar un punto particular de la Ley. Esto era el summum de la hipocresía, ya que tanto sus motivaciones como sus acciones estaban equivocadas y se contradecían.

B. Gloriarse en la cruz Gálatas 6:14-18

Con su hipocresía, los judaizantes (que decían ser cristianos) habían revelado sus verdadera motivación. Querían complacer a los judíos porque seguían siendo segui‐ dores del judaísmo. No es sorprendente, entonces, que se jactaran de su poder para obligar a los cristianos gentiles a ser circuncidados. En contraste, la única base de Pablo para jactarse estaba en la cruz de Cristo (Gálatas 6:14).

El evangelio cierra la brecha entre Dios y los seres humanos, algo que era imposible bajo la Ley. Sin embargo, la Cruz también crea una brecha entre los creyentes y los no creyentes. Los creyentes se niegan a continuar en la vida de pecado que previamente los ataba. Así es como los incrédulos no comprenden los cambios que ven en la familia, los amigos e incluso los extraños que son cristianos. Como resultado, podrían ridiculizar y rechazar a los seguidores deCristo (tal como Cristo fue odiado y rechazado; Mateo 10:22; Juan 15:18). Los cristianos y los incrédulos tienen una visión del mundo muy diferente. Este abismo sólo puede cerrarse cuando la persona que no cree cruza a la vida en Cristo (véase Juan 5:24).

Contrario a los judaizantes, la circuncisión no determina la posición de la persona delante de Dios (Gálatas 6: 15). El ser humano se convierte en una nueva creación solamente a través de Cristo. Pablo buscaba la paz y la misericordia para todos los que respondieran a su mensaje (v. 16). El no buscaba una pelea, porque llevaba en su cuerpo las marcas de la persecución (v. 17). Pablo concluyó con una oración llena de ternura que puede modelar nuestro senti‐ miento hacia los demás creyentes: oró que la gracia de Cristo estuviera sobre ellos (v. 18).

fuente: guia dominical tomo 12 – Editorial Vida Nueva –
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