Promesa de Dios a Su Siervo

42 »Este es Mi Siervo, a quien Yo sostengo,
Mi escogido, en quien Mi alma se complace.
He puesto Mi Espíritu sobre Él;
Él traerá justicia a las naciones

ISAÍAS 42: 61

VERDAD CENTRAL
El deseo divino es que los pobres sean prosperados, los desvalidos sean amparados, y aunque esto es parte de la misión de la iglesia, finalmente, es el Señor quien traerá esas bendiciones y su Justicia a su regreso.

I. ORIGEN DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

1. Antecedente ideológico
Esta teología tiene sus bases en la ideología socialista de Carlos Marx, quien incita una lucha entre el proletariado y la clase rica La riqueza. según éste. debía repartirse equitativamente entre la sociedad para que todos tuvieran igualdad. Esta filosofia, procedente de Europa, sentó de alguna manera sus bases en el continente americano, desde luego, entre los países más desprotegidos. Fue recibido con los brazos abiertos por muchos movimientos politicos; pero, cuando la semilla se sembró en los círculos hermenéuticos cristianos produjo un evangelio de corte revolucionario-social.

2. Antecedente histórico
Fue, precisamente, la desigualdad social la que motivó esta reinterpretación de la misión de la iglesia Desde los años ochenta, se comenzó a proponer en los debates denominacionales la importancia de que la iglesia estuviera más involucrada en el quehacer de los pueblos. Muchos no aceptaban que ésta se ocupara solamente de la liberación espiritual de los individuos, sino que debía ir más allá con una revolución que afectara todas las estructuras de la sociedad.
Las siguientes condiciones sociales, según el escritor Carlos Jiménez, abonaron al desarrollo de esta teología: la gente que pasa hombre, los niños enfermos que carecen de atención médica, el desempleo, el analfabetismo, la imposibilidad de conseguir tierras, la explosión demográfica, la desesperación ante la explotación de las masas, la falta de empleo a pesar de estar preparados, la no verdadera independencia política. la casta militar en favor de los corruptos, la religión católica alineada al lado de los poderosos, la iglesia evangélica demasiado pasiva.

3.Antecedente religioso
La doctrina de la liberación hace una interpretación de acontecimientos y personajes de las Escrituras con el fin de justificar su metodología revolucionaria. Aseguran sus defensores que Dios mismo actuó a favor de los explotados liberándolos de Egipto (Exodo 12‐ 14). que los profetas denunciaron los males e injusticias sociales procurando involucrarse en los cambios sociales (Ezequiel 22). y perciben a Jesús mismo defendiendo en su mensaje y acción a los pobres de su época (Mateo 5: 1 -6; Lucas 4:17-21 ). Quienes coquetean con este pensamiento presentan pasajes que a simple vista justifican su proceder. Hasta ejemplifican al Señor mismo en el Apocalipsis irrumpiendo en el mundo mediante la fuerza y violencia sobre sus enemigos para instaurar su reino de paz y prosperidad (Apocalipsis I9). Teologizar de esta forma es muy atractivo, sobre todo, para quienes están viviendo en una condición social vulnerable.

II. PELIGROS DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

1. Espíritu violento
Desde el surgimiento de esta teología, que busca la liberación de los pobres y oprimidos. comenzaron a surgir brotes de violencia justificada por la iglesia (especialmente la católica romana), argumentando que no se puede, como dicen algunos, permanecer callados e impasibles ante tanta desigualdad social.

Esta clase de interpretación teológica presenta a la iglesia como la responsable de la mejora de la condición social de los individuos y la acusa de estar pasiva ante las injusticias sociales. Incita a tomar acciones fuera de lo común para erradicar el mal y la opresión. En México, específicamente en el estado de Chiapas, se experimentó en los años recientes un conflicto armado en el cual líderes religiosos incitaron y colaboraron con la rebelión de los indigenas contra el estado mexicano.

2. Violación de la palabra de Dios
En su afán de proponer la liberación de los más pobres, esta teología propone un
concepto diferente a las verdades ya conocidas en el cristianismo tradicional:
Pecado Cristo Iglesia Individuo Salvación Escrituras Política injusticia social. Es el mal colectivo antes que el individual. Luchador social. Revolucionario que se opuso al sistema social‐religioso. Misión: Realizar obra social antes que perder tiempo en nimiedades. Requiere ser rescatado socialmente; se merece vivir cómodamente. Liberación de la opresión social, no una redención espiritual y eterna, Manual que contiene muchos ejemplos del uso de la fuerza o violencia. El activismo social es indispensable; la participación activa es obligación.

Esta hemenéutica liberacionista interpreta desde una perspectiva revolucionaria y activista La iglesia y predicadores deben enfocarse prioritariamente en la lucha social. Según esta teología. esta liberación social debe ser el verdadero objetivo del evangelio y no la salvación individual y eterna. Esta forma de pensar está obsesionada con la prosperidad material de los individuos antes que la espiritual. Si bien, Jesús se preocupó por los vulnerables, siempre dejó en claro que todos, ricos y pobres debían considerar su destino eterno (Mateo 6:33).

3. Tendencia ecuménica
La teología de la liberación se esfuerza por hacer un frente unido con todas las
denominaciones religiosas. No se interesa por dogmas, declaraciones de fe. posturas doctrinales ni ortodoxia alguna, sino por hacer un frente común contra las injusticias sociales. El ecumenismo es hoy ampliamente promovido por muchos predicadores y cantantes cristianos. Proclaman y defienden una conciencia cristiana que elimine todas las barreras doctrinales que, según ellos, son un estorbo para la verdadera unidad del cuerpo de Cristo.
4. Desinterés por lo espiritual
Como la liberación colectiva de los pueblos oprimidos toma el centro de esta refiexión teológica, lo espiritual no tiene prioridad. Para los liberacionistas los elementos espirituales son innecesarios e ineficaces porque promueven una pasividad social.
En estos círculos existe también un cierto desdén hacia lo que tiene que ver con las doctrinas escatológicas. Para ellos, concentrarse en los asuntos espirituales es pecar de irresponsabilidad ante un mundo que necesita ser rescatado.

III. APORTACIONES DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

1. Sensibilidad social
Honestamente. no todas las propuestas de la teología de la liberación son desechables; en algunos casos pone el dedo en la llaga. La iglesia debe salir de las cuatro paredes para echar un vistazo al contexto social. No se puede dedicar todo el tiempo a una especie de vida devocional contemplativa, sino que ha de tomarse en cuenta la metamorfosis de la sociedad: feminismo, igualdad de género, aumento del aborto, desvalorización del matrimonio, embarazos prematuros, suicidios de jóvenes, entre otros fenómenos.

2. Reflexión teológica
Los desafíos que plantea la post-modernidad son enormes, Existen muchas doctrinas que son novedosas y atractivas; y muchos creyentes mal encaminados corren detrás de ellas seducidos. Por lo tanto, el llamado de Pablo a trazar bien la palabra de verdad sigue siendo nuestra encomienda (2Timoteo 2: | 5). Es indispensable reflexionar y filtrar todas aquellas ideologías que tienen un ropaje cristiano, pero que en el fondo son caballos de troya para el verdadero evangelio de Jesucristo. Después de todo, el apóstol de los gen‐ tiles aclaró que el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz (2 Corintios 11:14).

3. Evangelio inclusivo
Es justo reconocer que años atrás la iglesia evangélica era menos participativa en las causas sociales. En la actualidad existen iglesias en las prisiones estatales y federales, asistencia social a enfermos y sus parientes en los hospitales, consejería a los matrimonios, orfanatorios. Además, hay muchos creyentes ministrando a servidores públicos
tales como policías, ejército, universidades y centros tutelares. Están surgiendo cursos de capellanía para orientar y oficializar el servicio cristiano dentro de las instituciones públicas; y. aunque no es justo que dejemos la palabra de Dios para servir a las mesas (Hechos 6). tampoco debemos olvidar que el evangelio se predica con acciones (Santiago 2:14‐26).

CONCLUSIÓN

La teología de la liberación es una tergiversación del evangelio, pues se concentra únicamente en la labor social en pro de los oprimidos. Es cierto que la iglesia ha de buscar en palabra y en acción la mejoría integral de los individuos; no obstante, no debemos olvidar que existen prioridades en su lucha. y para los hijos del Reino ha de ser la libe‐ ración espiritual y eterna de los oprimidos por el diablo. Es posible hacer lo primero, pero sin descuidar lo último.

fuente: libro de E.D. Eccad.mx
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